30/05/2007

AEON CROSSLAND 300: BUENO, BONITO Y BARATO

Aeon calienta el segmento de baja cilindrada con su Crossland 300, un quad que rompe el tópico de que disponer de poco presupuesto equivale a tener un vehículo austero, sin equipación y sin prestaciones. Nada más lejos de la realidad.

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PRUEBA/ Texto: Toni Giménez. Fotos: Eugeni Suñé

¿Iniciación?, ¿rutero?, ¿ciudadano? El mercado del quad está llegando a un momento de madurez tal, que los modelos que están presentando las marcas llevan un nivel de equipación y refinamiento que hace difícil etiquetarlos con un adjetivo que los enmarque en un solo segmento.
Es el caso del Aeon Crossland 300, un quad que pese a no disponer de una cilindrada alta, sí que aporta una gran cantidad de atractivos recursos y un acabado casi de lujo, que hace que lo podamos considerar un quad de iniciación, o un ATV de cilindrada pequeña (al que sólo le faltaría la tracción integral), o incluso como nuestra herramienta de trabajo cotidiana, con el encanto añadido de poder llevar a cabo todas nuestros planes en compañía de un pasajero.
Quizás este modelo te resulte familiar porque, tal y como ocurre con otros de la marca, el Crossland se puede considerar el primo hermano del Goes 320 Max que te presentábamos el mes pasado. Y es que entre ambos apenas existen un par de diferencias estéticas: los faros (algo más curiosos en la versión que hoy te presentamos), y el respaldo del pasajero (ausente en el Aeon). Por lo demás, son idénticos.

Marcando las diferencias
La imagen del Crossland resulta atípica e innovadora. Se puede afirmar que el concepto SUV (Sport Utility Vehicle) cobra todo su valor gracias a la ausencia de la tradicional parrilla delantera en favor de un capó redondeado tipo coche, al que se accede mediante llave de seguridad. En el resto del quad, la obsesión por la capacidad de almacenaje y la seguridad (llevarlo todo bajo llave) parecen ser la prioridad del vehículo, que dispone además de un gran hueco bajo el asiento en el que se puede guardar el casco, así como una parrilla de carga trasera, dos guanteras en los plásticos delanteros y hasta un emulador del tubo de escape en el que llevar también algunas herramientas extras. Además de la llave de clausor, el Crossland tambien dispone de cerraduras para el capó y el asiento, sin olvidar un bloqueo de dirección adicional como el resto de la gama de Aeon.
La carrocería es envolvente, con plásticos que ofrecen protección contra las salpicaduras en todo momento. El espacio para el pasajero está muy bien definido en sus estriberas y en la forma del asiento, ambos elementos a un nivel superior al del piloto. Sin duda este modelo garantiza la comodidad en ruta para todos sus ocupantes a pesar de que las dimensiones generales del vehículo no son equiparables a las de ATV de mayor cilindrada. Este cuidado por la comodidad del acompañante es muy de agradecer en estos tiempos en los que muchas marcas, con la excusa de la posibilidad legal de homologación para dos pasajeros, se 'olvidan' un poco del asunto.

Parte ciclo/motor
Bajo un chasis convencional de acero se encuentra un motor de 272 cc que rinde 20 cv, una potencia suficiente para lo que se espera de él. Dispone de arranque eléctrico con tirador adicional y la transmisión final se efectúa por cardan, lo que reduce el mantenimiento y facilita un mayor confort cuando se circula. El corazón del Crossland dispone de buenos detalles, como el visor de nivel de aceite, para tenerlo todo controlado con un simple golpe de vista. La caja de cambios es automática por variador, con marcha atrás y una acertada reductora.
El tren delantero consta de dobles trapecios con amortiguadores simples regulables en precarga, y la frenada corre a cargo de dos discos con pinzas de doble pistón opuesto. Por su parte el tren trasero se compone de un monoamortiguador anclado a un eje rígido al que se le ha instalado un único disco con dos pinzas de freno, algo curioso pero muy práctico, porque de esta forma una de las pinzas funciona únicamente como freno de parking, lo que nos evita así el reconocido mal funcionamiento que tienen los sistemas de freno mixto de otras marcas en cuanto se gastan un poco las pastillas o lo tensamos demasiado.

Rodando
Como era de esperar, la posición de conducción es cómoda con todos los mandos al alcance, aunque como ya hemos comentado, en el caso de llevar pasajero el espacio pasa a ser más, digamos, 'íntimo'.
Al dar a la llave de contacto se produce un chequeo luminoso de todos los testigos y el arranque se lleva a cabo sin problemas.
Y una vez pulsamos el gatillo del gas, todo es fácil e intuitivo. El Crossland dispone de una palanca de cambios en la que sólo vamos a engranar la marcha hacia delante o el punto muerto. En caso de necesitar utilizar la reductora o la macha atrás, debemos accionar un interruptor situado en el propio pomo para evitar que se activen estas relaciones de forma accidental.
El pilotaje es muy dócil, con una entrega de potencia constante en la que si bien se agradecería un poco más de energía en las subidas o en los pasos difíciles, la verdad es que rinde correctamente a cualquier régimen.
Los frenos funcionan de forma óptima y tan sólo los amortiguadores merecerían un comportamiento superior por ser algo secos de reacciones. Pero no debemos olvidar que el sistema de muelles parece ir acorde con la cilindrada y prestaciones del quad.
En definitiva, por 4.700 euros que cuesta el Crossland es difícil encontrarle algún 'pero'. El nivel de equipamiento resulta más que generoso, y por este precio no parece que se le pueda pedir nada más a un quad que pone su granito de arena a un segmento más que reñido, y en el que el modelo de Aeon parece que se convertirá en uno de los favoritos. ¿Qué te juegas?

Etiquetas: quad prueba aeon crossland

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