07/12/2005
BIPLAZAS SIDE BY SIDE: AUSA TASK M50 VS. YAMAHA RHINO 660
Los 'side by side' o 'utility vehícle' son una realidad desde la llegada de los primeros Mule de Kawasaki. Concebidos en sus orígenes como herramienta de trabajo, estos 'quads con volante y pedales' ofrecen cada día más posibilidades para su disfrute en los ratos de ocio.
Pruebas - PRUEBA/ Quad&Jet
Y es que los 'Side by Side' no están valorados como merecen, en parte por su aspecto intimidatorio (las barras de acero de la estructura nos hacen temer por un elevado centro de gravedad), y en parte por el desconocimiento general hacia este tipo de vehículos. 'La ignorancia es atrevida' dicen algunos, y no les falta razón.
En el caso de nuestros protagonistas, hemos tomado como referencia la opción más deportiva de la oferta actual, representada por el Yamaha Rhino y su potente motor heredado del Grizzly y el Ausa Task, un vehículo de fabricación nacional creado por una empresa catalana dedicada a la maquinaria de obras y servicios que actualmente se encuentra desarrollando multitud de versiones de su primer vehículo ocioso. Las diferencias entre sus planteamiento quedan patentes al comparar detalles como la instrumentación, capacidad de carga o diseño exterior, aunque, a pesar de ello, en marcha comparten gran parte de sensaciones.
Al contrario que en los quads, aquí piloto y pasajero van sentados en paralelo sobre asientos individuales que permiten un generoso espacio para las piernas y buena libertad de movimientos, sin olvidar que llevamos puesto el cinturón de seguridad, claro.
Sentados al volante del Task, la sensación de refinamiento es menor que en el Yamaha, que cuida más los detalles estéticos que conforman su salpicadero con una instrumentación digital y una disposición de controles más racional que en el modelo español.
Sin embargo, al echar un vistazo a la ficha técnica del Task descubrimos que el propulsor elegido procede de la prestigiosa Rotax (en este caso el mismo que monta el Outlander 400), mientras que en el eje trasero cuenta con un diferencial que facilita las maniobras en espacios reducidos.
La suspensión trasera cuenta con un eje rígido guiado por brazos oscilantes de diseño propio que consiguen una capacidad de absorción casi perfecta, con una comodidad para los pasajeros realmente sorprendente para tratarse de un vehículo concebido para el trabajo duro.
El Rhino cuenta con unas características más comunes a los quads, con suspensión independiente, tracción integral desconectable o bloqueo del diferencial trasero, lo que le permite aventurarse a recorrer zonas realmente complicadas. Su motor empuja con más brío y la respuesta al acelerar es contundente para tratarse de un vehículo de 480 kg. Sin embargo, el Ausa sorprende por el aplomo que demuestra y la respuesta de sus suspensiones, que nos permite acelerar sin temor a inesperados baches.
Prueba superada
Las diferencias entre ambos radican, fundamentalmente, en su parte ciclo y en la capacidad de carga que ofrecen. Sentados en el asiento del acompañante, ambos ofrecen un generoso espacio para las piernas y la posibilidad de agarrarse a una de las firmes barras que componen su estructura tubular.
Incluso las tallas más grandes encontrarán espacio de sobra para acomodar sus extremidades inferiores sobre el suelo plano. Sin embargo, ninguno de los asientos ofrece el mullido que podemos encontrar en los quads de Arctic Cat o BRP, por lo que la comodidad de nuestras posaderas quedará resentida con el paso de los kilómetros. A eso ayudan las suspensiones 'duritas' que equipan ambos modelos, que con un poco más de peso en el eje trasero perderían esa tendencia a rebotar sobre las pistas más irregulares. Si nos aventuramos a realizar alguna zona más complicada, el pasajero debe actuar, al igual que en los quads, como contrapeso para mantener la mayor horizontalidad posible.
Claro que para conseguirlo es necesario prescindir del cinturón de seguridad y actuar como lo hacen los profesionales de trial sobre cuatro ruedas. Poco seguro, desde luego, y nada recomendable para tu integridad física si resbalas o el vehículo sufre algún percance, por supuesto, pero desde luego la manera más efectiva de atravesar las zonas donde las inclinaciones superan los límites de la lógica.
Aunque para llegar a esto hay que ser muy ducho en el manejo del volante y los pedales, porque en condiciones normales sorprende ver, desde dentro o desde fuera, como estos 'cuatro ruedas' son capaces de avanzar sin dificultad. En estas condiciones, el Yamaha Rhino vence finalmente gracias a las mayores prestaciones de su parte ciclo con el bloqueo del diferencial trasero.